martes, 1 de julio de 2008

Unidad en defensa de la Corte Suprema de Justicia y contra la impunidad y la dictadura populista


Declaración Senador Jorge Enrique Robledo

Bogotá, 30 de junio de 2008


Como empezó a prepararlo desde hace días, el Presidente Álvaro Uribe respondió con la consabida cortina de humo a la decisión, cuidadosamente sustentada, de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de condenar a la Representante a la Cámara Yidis Medina por cohecho propio, delito que está legalmente probado cometió cuando vendió su voto a cambio de aprobar la ley que le dio el pase a la reelección presidencial en beneficio del actual jefe de Estado.
Las desvergonzadas agresiones de Álvaro Uribe contra la Corte Suprema de Justicia posteriores al fallo, las cuales carecen de antecedentes en la historia del país, tienen el obvio propósito de engañar a los colombianos y presionar a fiscales y jueces para que absuelvan a los altos funcionarios del gobierno acusados de comprarle el voto a Yidis Medina, a quienes, como el embajador Sabas Pretel y el ministro Diego Palacios, ya los investiga la Fiscalía y les elevó pliego de cargos la Procuraduría General de la Nación. Repite así Álvaro Uribe la táctica de intentar desacreditar y amedrentar a la Corte Suprema de Justicia, como ha ocurrido desde el día en que ésta asumió con valor civil el establecimiento de la verdad judicial sobre la parapolítica, caso en el que el 85 por ciento de los más de sesenta parlamentarios implicados son uribistas.
Con toda la razón la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, luego de señalar que “el delito no puede generar ningún tipo de legitimación constitucional o legal”, le dio traslado a su fallo contra Yidis Medina a la Corte Constitucional “para los fines que estime convenientes”, en relación con la ley que autorizó la reelección presidencial inmediata en Colombia. Paradójicamente, es notorio que Álvaro Uribe, con su descarado rompimiento del orden institucional que juró cumplir, confirmó lo que ya se estableció según la Constitución y las leyes: la ilegitimidad de su reelección porque tuvo origen en una ley aprobada mediante un crimen, del que solo faltan por saberse las condenas a los miembros de su gobierno que también incurrieron en cohecho.
Se está, además, ante la gravísima decisión de Álvaro Uribe de romper la separación de los poderes que ordena la Constitución como mínima garantía democrática, con lo que da otro paso hacia la tiranía, camino que inició cuando decidió reelegirse y quebrantar el sistema constitucional de controles entre las ramas del poder público. Sin importar qué digan las encuestas con las que el uribismo quiere justificar hasta el peor desafuero, la dictadura consiste en poner bajo las órdenes de una sola persona a la totalidad del Estado, tal y como cada vez más ocurre en Colombia. Hora de recordar que Hitler y Mussolini justificaron los horrores que perpetraron aduciendo un gran respaldo de alemanes e italianos.
En la lógica de su concepción autoritaria, Álvaro Uribe también decidió oponerle a la condena a Yidis Medina la realización de un referendo que ordene “repetir” y legitimar las elecciones presidenciales de 2006. Ante tamaño despropósito —porque ninguna cantidad de votos puede cambiar un fallo de la justicia o convertir en honesto lo corrupto ni las elecciones pueden repetirse, y porque constituye una irresponsabilidad inaudita provocar una grave crisis institucional y malbaratar sumas enormes para hacer un referendo y una nueva elección a fin de que Uribe gobierne hasta el 2010, como hoy está establecido—, estamos ante dos posibilidades: o existen otros objetivos que la cúpula uribista oculta, como cambiar la Constitución para imponer una nueva reelección, mediante truculencias en especial dañinas por lo desproporcionadas, o se trata de un error de cálculo que al final puede imponerle a Álvaro Uribe rectificar, derrotado por la resistencia ciudadana y las exigencias de los poderes de los que en últimas depende su suerte y que ya han expresado rechazo a este nuevo disparate suyo.
Es indudable que esta nueva astucia de Álvaro Uribe y la camarilla que lo rodea, termine como termine, le hace un grave daño al país por la inestabilidad que genera y la imagen que proyecta de Colombia, y más cuando los vientos de una crisis económica nacional e internacional tienden a aumentar. Frente a este otro desvarío de quien es capaz de sentirse El Mesías, surge una pregunta: ¿qué límite no quebrantará cuando su descrédito lo acose más?
Como bien lo propuso Carlos Gaviria, Presidente del Polo Democrático Alternativo, “Es el momento de que todos los sectores (sociales y políticos) demócratas del país, salgamos a defender lo poco que queda de nuestra democracia, rodeemos a nuestras Cortes y gritemos con toda la fuerza de nuestra voz que Uribe no puede seguir gobernando al país para preservar su impunidad e imponer una dictadura populista”.

'El Polo no se alegra con todo este bollo institucional', asegura el senador Jorge Robledo

En entrevista con Maria Isabel Rueda para EL TIEMPO, el congresista dice que no pueden estar contentos "con la promoción de la ilegalidad, de la antidemocracia, de la violación de las normas".


Y añade: "Es que los aprietos del Presidente no se pueden apartar de las consecuencias generales. Podemos terminar en el peor de los mundos. Cuando hablamos de una dictadura populista, de una tiranía, no son juegos semánticos".

"Las consecuencias de ello pueden ser terribles. Si Uribe actúa así de mal y de irresponsable cuando tiene el control de todo, y un porcentaje alto de la opinión y la economía más o menos funciona, ¿qué va a pasar cuando le cambien las condiciones? Por ejemplo, si le modifican los indicadores económicos y crece la oposición, ¿hasta dónde llegarán sus irresponsabilidades?", remata.

El fallo y la crisis

MARIA ISABEL RUEDA: Yo lo había invitado a esta entrevista para hablar del Polo, pero primero lo primero. Como líder de la oposición, ¿qué piensa del fallo de la 'yidispolítica' y de la propuesta del Presidente de repetir las elecciones?
JORGE ROBLEDO: El fallo de la Corte es juicioso, cuidadosamente redactado, no se limita a tomar la autoincriminación de Yidis, sino que examina pagarés, cheques, nombramientos, y en ese sentido me da la idea de que es impecable: la señora cometió el delito de cohecho. Falta saber quiénes son los otros 'cohechadores'. ¿Estará bien dicho?

¿O los 'cohechantes'? No se sabe qué suena peor. Pero el presidente Uribe ha cuestionado probatoriamente el fallo de la Corte...

La declaración del Presidente al respecto es de las más graves que ha ocurrido en la historia de Colombia. Rompe la separación de poderes. Camina por la senda de una dictadura populista. Un acto ilegal no puede volverse legal por el hecho de que vote mucha gente.

¿Cómo podría el Polo Democrático ayudar al país a salir de este atolladero?

Pues aquí estamos para pedir que se cumplan la Constitución y las leyes, se respete la separación de poderes y se permita que el proceso llegue hasta donde tenga que llegar.
¿Hasta dónde? ¿Hasta que se caiga el Presidente?

Vamos en que la señora Yidis vendió su voto. Ahora la Corte Suprema le está preguntando a la Constitucional si de ahí se deriva la ilegalidad del acto legislativo que aprobó la reelección. Algo tendrán que responder sus magistrados.La función de la Corte Suprema no es cuestionar el acto legislativo...Pero el delito no puede generar legalidad.
¿Si la solución para salir de la crisis se planteara por medio de un acuerdo político, el Polo participaría?
No lo veo posible. Álvaro Uribe se convirtió no en parte de la solución sino en jefe de los problemas, tanto de los económicos, como de los sociales y políticos.

Es que la crisis no se centra en Álvaro Uribe sino en salvar la institucionalidad del país...

El Polo no tiene ningún problema personal con Álvaro Uribe, lo que cuestiona son estas conductas. ¿Cómo hacemos para aceptar a un Presidente que rompe la separación de poderes?

Con cada día que pasa, se aleja la posibilidad de hacer un acuerdo con Álvaro Uribe. ¿Cómo se le ocurre decir que contra la ilegalidad de un acto va a convocar el voto de la gente? Ese es el fundamento de toda tiranía.

El fallo de la Corte Suprema lo puso en la tremenda situación de tener que confirmar la legitimidad de su mandato...

Lo que está en discusión aquí no es si sacó los votos o no. Esa es parte de la manipulación. Lo que está en discusión es si la ley que aprobó la reelección tiene un origen ilegal. ¿No le montarán al referendo el tercer período de Álvaro Uribe? Cuando la gente empieza a romper la institucionalidad, uno se pregunta dónde se va a detener.

Si el día de mañana le baja la popularidad, ¿acatará la Constitución y las leyes o le va a echará la tropa a la gente? El Presidente no puede terminar haciendo lo que se le de la gana.
El caso de Daniel-García Peña

¿Hablando de lo que le da la gana, y entrando al tema del Polo, eso no fue lo que hizo su presidente, Carlos Gaviria, con el secretario del partido, Daniel García Peña?

Esa fue una cosa relativamente menor, pero los adversarios del Polo Democrático andan a la caza de estos incidentes.
¿Es relativamente menor que el Presidente del Polo amenace con renunciar si no le botan al "ama de llaves" del Partido? Hablando de dictaduras...

Daniel cometió un error bien grave. Gastó los recursos y violó las normas del partido. Eso hizo que Carlos Gaviria perdiera la confianza. Y casi toda la dirección del Polo lo respaldó.

Carlos Gaviria podría ser de nuevo candidato

A él (Gaviria) no le interesa la candidatura del Polo y no va a ser candidato...

Esperemos convencerlo de que sí lo sea. Ya demostró ser un candidato de condiciones superlativas, con 2 millones 600 mil votos. Sería un error cambiarlo.

¿El Presidente del Polo, que debería garantizar la imparcialidad para los demás candidatos del partido, es una opción?

En febrero, el congreso del partido tomará decisiones sobre candidaturas. Estoy seguro de que si Carlos Gaviria resuelve en algún momento ser candidato, renunciará a la Presidencia del Polo. Si hay alguien delicado en estos temas, es él. Lo que pasa es que hay compañeros que se precipitan.

¿Cómo Lucho Garzón y Gustavo Petro?

Buena parte de su desesperación es que dentro del Polo ambos están en minoría, y eso hay que decirlo con toda franqueza. Afortunadamente, el Polo es una constelación de opiniones diversas.

A ustedes les fascina el cuentico de que el Polo admite todo tipo de polos ideológicos de izquierda... ¡Pero se dan durísimo!

Hace un par de años, la constelación de la izquierda estaba conformada por piezas que se alejaban unas de otras. Hoy estamos aglutinados y las diferencias se resolverán con toda paciencia. Nuestros enemigos se van a quedar con los crespos hechos si piensan que nos vamos a dividir. Si algún dirigente quiere salirse del partido, nada podemos hacer, pero no queremos que se salga.

El futuro de Lucho y Petro en el Polo

A Lucho le pegaron un regaño terrible, entre otros usted, porque se sentó a hablar con César Gaviria. ¿Eso qué tiene de malo?

Primero, aclaramos que no hablaba en nombre del Polo. Y segundo, lo que conversaron no es un asunto menor. Lucho dice que va a la consulta liberal con el Polo o sin él, que espera que el Partido Liberal le preste la casa. A lo que César Gaviria responde que el proyecto no se monta con el Polo porque no queremos perder nuestra identidad, y eso es cierto.

Y agrega que ese proyecto con Lucho tiene que ser compatible con los principios del Partido Liberal, no con los del Polo. Por eso veo a Lucho saliéndose del partido. Ojalá que no y corrija.

Pero si Lucho quiere irse a una consulta con el Partido Liberal, con el aval del liberalismo, bajo sus principios, y no quiere saber nada del Polo, y el Presidente del Partido Liberal corrobora que esto no es con el Polo y que Garzón tiene que escoger dónde quiere estar, tengo que expresar mi desacuerdo.

¿Lo van a echar del Partido?

No creo que eso llegue hasta allá. En todas las organizaciones hay la posibilidad de expulsar gente. Pero ojalá que él quiera quedarse en el Polo y se someta a sus reglas. Si repasamos las declaraciones de Lucho, desde noviembre, todas son supremamente querendonas, amables, afables, cariñosas con Álvaro Uribe en lo político, en lo económico y en lo social. Y, en cambio, llenas de pullas y ataques contra el Polo.

¿Y acaso Petro no está en lo mismo?
A él no le he oído una sola opinión que indique que esté dispuesto a jugar por fuera del Polo. En cambio, Lucho dice que no le interesa jugarle a un debate interno en el partido. Y resulta que lo que hay diseñado es un debate y luego una consulta interna en el Polo.

¿Será que Lucho manda mensajes para que lo coronen y se ahorre la consulta interna?

Eso sí va a ser imposible.

¿Cree, como dijo la semana pasada el presidente honorario del Polo, Orlando Fals Borda, que Lucho es un zorro y que Petro es un camaleón?

A veces, una vez que empiezan las discusiones, se utilizan frases que yo no comparto.

Hasta el representante Wilson Borja amenazó en estos días con sacarle a Petro algo de su pasado guerrillero...

Pues eso tampoco lo comparto. Debemos esforzarnos para que las divergencias se resuelvan en privado y en tono cordial.

¿Cree que el problema es que a Lucho y a Petro les gustan mucho los micrófonos?

Tenemos un debate interno en ese sentido. ¿Qué tal que todos los seres humanos cargáramos un micrófono en la boca y cualquier discusión la oyera todo el mundo? Si queremos un partido, tenemos que cuidarlo y manejar las diferencias de manera sensata.¿

Al 'toconur' (todos contra la reelección de Uribe), propuesto por el ex presidente Gaviria, sí le jala el Polo?

En toda esta locura que hace Alvaro Uribe, y que afecta en gran medida a Colombia, tenemos que unirnos a ver si lo controlamos. El que ayude a amarrarlo -bien sea Gina Parody, Marta Lucía Ramírez, etc.- pues bienvenido. Pero si ya se trata de una candidatura presidencial, el Polo tiene profundas contradicciones con César Gaviria. Para comenzar, a él le gusta el libre comercio, y a nosotros no.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

sábado, 28 de junio de 2008

"Es el momento de que todos los sectores demócratas del país, salgamos a defender lo poco que queda de nuestra democracia

Declaración de Carlos Gaviria Díaz,

Presidente del Polo Democrático Alternativo,
Bogotá, junio 27 de 2008

La alocución del señor Presidente Uribe en la noche del 26 de junio, reviste una gravedad suma.

En un Estado de derecho y en el marco de una democracia constitucional, que es lo que establece la Carta del 91, lo que corresponde al jefe del Estado es acatar las decisiones de los distintos organismos del Estado, y en este caso específico los fallos de los jueces o impugnarlos por los medios previstos para ese efecto, pero no desconocerlos cuando no se orientan en el mismo sentido de sus intereses políticos y mucho menos desconceptuarlos o tildar a los Magistrados de la Corte Suprema de prevaricadores y conniventes con el terrorismo. Esa sola circunstancia amerita una investigación al Presidente de la República por la Comisión respectiva de la Cámara de Representantes. Como si el presidente Uribe hubiera al fin encontrado el camino adecuado para perpetuarse en el poder y no quisiera que la ocasión se le escapara, y aprovecharla para satisfacer su libido imperandi, invocando, a la inversa un episodio que más bien debería llevarlo a considerar su renuncia.

En tiempos pasados, los dictadores han apelado a las armas para afianzarse en el poder e imponer su voluntad sin límites en beneficio de los más mezquinos intereses. Uribe, para mantener al país en su condición de súbdito del mayor imperio que ha conocido la historia y al pueblo en su condición miserable, apela al propio pueblo para alcanzar sus objetivos perversos.

Como los de antes pensaban que con las armas todo podía lograrse, los de ahora instrumentalizan al pueblo para construir sobre él dictaduras oprobiosas. Es el momento de que todos los sectores (sociales y políticos) demócratas del país, salgamos a defender lo poco que queda de nuestra democracia, rodeemos a nuestras Cortes y gritemos con toda la fuerza de nuestra voz que Uribe no puede seguir gobernando al país para preservar su impunidad e imponer una dictadura populista.

TLC con la AELC, a cambio de un poco de legitimidad

RECALCA,
Bogotá, junio 27 de 2008

El gobierno colombiano cerró las negociaciones de un TLC con la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Suiza, Noruega y Liechtenstein) el 13 de junio de 2008, un año después de su inicio. Al utilizar la misma estrategia del TLC con EEUU -según lo sentenció el mismo jefe de las negociaciones, Ricardo Duarte- este TLC se convierte en una más de las traiciones de este gobierno contra la soberanía y el desarrollo del país.
La AELC representa el 1,2% de las exportaciones totales de Colombia; “nadie puede alegar que son un gran mercado”, manifiesta el industrial Emilio Sardi. Las ventas corresponden al mismo esquema de comercio colonial al que ha estado sometida nuestra nación: frutas, nueces, café, plantas aromáticas, piedras preciosas y metales. Y las importaciones corresponden a maquinaria eléctrica, instrumentos quirúrgicos, productos químicos y farmacéuticos y relojes. Sin embargo, el gobierno justifica este TLC insistiendo en la argucia del “formidable potencial” de entrar a un “mercado muy atractivo” de 263.000 millones de dólares de importaciones al año, cuando Colombia solo representa el 0.36% de ese total.
El interés de los países de la AELC en estos TLC es defender y expandir las inversiones de sus trasnacionales. En Colombia, para el año 2006 fue de 550 millones de dólares, con grandes intereses en sectores mineros y farmacéuticos, entre otros, como los que persiguen la Glencore y Roche.
Para el caso, el 17 de mayo de 2006 Colombia firmó un Acuerdo de Cooperación Económica y Técnica con ese bloque para allanar el camino de sus pretensiones. El compromiso es “crear condiciones favorables que estimulan los flujos de capital y las inversiones en todos los sectores económicos de mutuo interés” e “incrementar sus relaciones económicas, en particular las concernientes al comercio de bienes y servicios, así como a las inversiones”.
Por ello no es de sorprender el cinismo con que miembros del gobierno se refieren a la negociación, cuando muestran como un gran éxito que Colombia desgravará parcialmente su mercado agrícola y totalmente el de pesca, donde la AELC tiene poderosos intereses, mientras ese bloque “mantiene una férrea defensa de su mercado interno agropecuario” con aranceles de hasta 137,6 por ciento. “El duelo estratégico fue igualmente formidable. Siguiendo el estilo de negociación europeo, pide y pide hasta que la contraparte no tenga nada más que ofrecer, y solo a partir de allí, empieza a ceder”, afirman. Así es como suda la camiseta de la nación el “equipo negociador”.
Uribe ha emprendido una orgía de tratados comerciales con potencias del Norte, en su afán por congraciarse con ellas, como forma de eludir las controversias generadas por su actuación clientelista, corrupta y antidemocrática, y sus innegables vínculos con los jefes para-militares a quienes tuvo que extraditar para que no siguieran hablando. Esta situación lo ubica como uno de los gobiernos más ilegítimos a nivel internacional, a pesar de su aparente popularidad interna.
Así, Uribe profundiza y hace cada vez más inalterable el modelo de “libre comercio”, que ha demostrado hasta el cansancio ser incapaz de erradicar la pobreza y la desigualdad, y por el contrario es su mayor responsable.
Advertimos al país sobre las actuaciones que contra la sociedad colombiana viene emprendiendo este gobierno a través de los Tratados de Libre Comercio, como el que negoció con EE.UU., Canadá, AELC y el que negocia actualmente con la Unión Europea. Exhortamos a los miembros del Congreso de la República a votar en contra del TLC con Canadá y la AELC, y llamamos a la movilización de los sectores democráticos de este país para resistir la agresión de las trasnacionales extranjeras con la complicidad del gobierno de Uribe.

¿QUÉ ES LO QUE PASA CON EL CAMPO?


Aurelio Suárez Montoya,
El Tiempo.com, 12 de junio de 2008

El debate sobre la carestía de los alimentos toca a la política agrícola vigente. El que la papa, el arroz, el pan de 100, de 200 y otros bienes de primera necesidad estén desapareciendo de la mesa de los hogares pobres atañe, en últimas, con el campo, si entiende que éste, desde los inicios de la civilización, se definió como “el territorio donde se produce la comida”. La supervivencia de las ciudades ha dependido de esto y en las potencias mundiales, como Estados Unidos, las leyes agrícolas expedidas desde los años treintas del siglo pasado así lo han repetido. Acaba de aprobarse la Farm Bill de 2007 y, aún con las objeciones de Bush, se aumentaron los subsidios –hasta 2011- para las grandes cosechas: arroz, algodón, trigo, avena, maíz, sorgo, soya, cebada y se crearon y reforzaron para otras.

La agricultura colombiana, como las de otras naciones de ingreso medio y bajo, sufrió en los últimos veinte años la ampliación de tres grandes quebrantos que, sin duda, influyen en el crítico momento que atraviesa para brindar alimentos abundantes, baratos, diversos y con capacidad nutricional para sus habitantes. En primer lugar, una merma muy grande en la producción de los alimentos básicos, cereales y oleaginosos, con una alta dependencia del extranjero para su aprovisionamiento y la pérdida de seguridad alimentaria nacional; en segundo término, un envilecimiento del trabajo rural; y, finalmente, el aumento en la concentración en la estructura de la propiedad rural.

Los promotores de la “apertura” defendieron las importaciones de alimentos como la fórmula para acceder a “comida barata” y tener una baja inflación. El actual ministro de agricultura, al tenor del TLC, exhortaba a producir “uchuva en lugar de trigo”. Estas entelequias han hecho que se tenga que importar, en relación con el consumo total, el 86% de la soya, el 66,6% del maíz, el 93,3% del trigo, el 23% del fríjol, el 32,8% de la arveja, y todo el garbanzo, la lenteja y la cebada. En la crisis presente se “volteó la torta”: la comida se encareció, incluyendo los bienes en los que somos autosuficientes, como papa y arroz, y, de otro lado, la inflación básica, al depender de géneros foráneos al alza, es “importada” y no parece paliarse con medidas monetarias usuales en el actual modelo económico.

En cuanto a los ingresos rurales, se conoce que 66 de cada 100 trabajadores percibe al mes menos de un salario mínimo legal vigente y hay regiones, como la Pacífica, donde es peor. Los salarios rurales, en pesos reales, se han estancado y, aún más, reducido. (Leibovich, 2005). Las huelgas por mínimas condiciones y garantías contractuales en sectores como palma de aceite y caña de azúcar refuerzan con hechos las cifras de los distintos estudios. Se ha generalizado la “tercerización”, mediante las cooperativas asociativas, y se comenta que en algunas regiones se pagan los jornales con bonos para compra de víveres en comisariatos de la patronal como en las épocas de la United Fruit.

En relación con la concentración de la tierra, el Banco Mundial en 2004, afirmó que el coeficiente de Gini, según el valor de las propiedades rurales en Colombia, era 0,85 (cerca de 1, el punto de máxima desigualdad). Para 2003 las propiedades de más de 500 hectáreas, que solamente representan al 0,4% de los propietarios, abarcaban el 63% de la superficie con un tamaño promedio de 5.010, y, las de menos de 20, en las cuales se inscriben el 87% de las propiedades, apenas engloban el 8,8% de la tierra con una media de 3,05. Por tanto, es risible que el Incoder muestre como gran logro convocatorias de Reforma Agraria por 120.000 hectáreas. Líderes campesinos las califican como “una farsa” no sólo por la insuficiencia del monto sino porque el costo de participar en ellas (casi $5 millones en estudios para sustentar proyectos elegibles) hace imposible este derecho para los verdaderos “sin tierra”.

La pregunta es si leyes, que condensan la política rural, como “Agro, Ingreso Seguro”, que enfoca los apoyos fiscales en volúmenes de crédito barato y de coberturas contra la revaluación, en las firmas exportadoras; o como el Estatuto Rural, que es fuente de inspiración de proyectos como el fallido de Carimagua; o como la Ley Forestal, declarada inexequible; responden a los graves males enunciados. La respuesta es no. Al ministro Arias no le gusta escuchar esto, pero es así. Es menester dar otra dinámica, a tono con los artículos 64 y 65 de la Constitución que enseñan un camino distinto: la debida protección a la producción nacional de alimentos y el acceso progresivo de las mayorías a la tierra y demás bienes públicos. Son dictámenes para cumplir, por ahí comienza la solución.

lunes, 23 de junio de 2008

"EN AMÉRICA LATINA HAY UNA SITUACIÓN DE REBELDÍA QUE BUSCA ENFRENTAR AL NEOLIBERALISMO": JORGE ENRIQUE ROBLEDO

Entrevista de FERNANDO ARELLANOORTIZ,
Cronicón, junio 20 de 2008



Para el senador colombiano del progresista partido Polo Democrático Alternativo, Jorge Enrique Robledo Castillo, el reto de los países latinoamericanos es claro: "no pueden hacer otra cosa que resistir, pues si nos doblegamos renunciaremos para siempre a resolver nuestros problemas seculares".



Pero, al mismo tiempo, agrega, es prioritario e indispensable para enfrentar el malhadado modelo económico del "libre comercio", insistir "en la integración entre todas las naciones, sin excepción alguna, pero empezando por las vecinas y las latinoamericanas y, eso sí, para lograr intercambios de beneficio recíproco que se fundamenten en el respeto mutuo y en el más celoso respeto de las soberanías nacionales, y con el objetivo también de proteger y fortalecer los mercados internos de cada país, porque de su vigor depende el éxito en lucha contra la pobreza".

Robledo es un destacado dirigente de la izquierda colombiana que ha liderado una tenaz lucha contra las políticas neoliberales impuestas en Colombia desde la década de los 90 y un contundente opositor al Tratado de Libre Comercio (TLC) que la bancada republicana de los Estados Unidos quiere imponer a Colombia con plena anuencia del gobierno derechista de Álvaro Uribe Vélez pero que, por una serie de factores políticos, no ha podido aún aprobarse en el Congreso norteamericano.



En ese sentido este congresista colombiano ha sido un vehemente defensor de la soberanía nacional y ha dado en los últimos ocho años una serie de debates en el Senado, en la prensa, en los foros y en la academia, que ha permitido a amplios sectores de la opinión pública nacional asimilar los efectos perniciosos y los riesgos que se ciernen para la economía de Colombia si se aprueba el TLC.



A Robledo, un arquitecto de profesión, que buena parte de su vida se la ha pasado en la Universidad ejerciendo la docencia en temas socioeconómicos, le ha servido su amplia experiencia de profesor para explicar en forma didáctica y coherente a los colombianos los alcances del neoliberalismo y su sustento: el mal llamado "libre comercio", un artilugio que utilizan sus defensores para que los países subdesarrollados abran sus economías, mientras que, en contraste, las grandes potencias las mantienen cerradas, aplicando políticas proteccionistas y subsidiando su producción.



La conjunción de docencia, investigación y política es el sustento de la trayectoria del senador Robledo, quien antes de acceder a una curul en el Senado de Colombia, fue el impulsor del Movimiento de Salvación Agropecuaria que organizó como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales que devastaron el sector rural colombiano.



En 2002 llegó por primera vez al Congreso, destacándose por haber asumido desde un principio una posición nacionalista y, fundamentalmente, por defender los intereses de los pequeños y medianos agricultores. En 2006 fue reelegido al Senado por el Polo Democrático Alternativo, obteniendo un apreciable apoyo electoral.



Por ser un referente en Colombia de la lucha contra el modelo económico inicuo e inequitativo imperante, CRONICÓN lo invitó a reflexionar sobre la coyuntura latinoamericana y colombiana.


INMENSA CORRIENTE ANTIGLOBALIZACIÓN



- Hoy en América Latina se habla de Socialismo del siglo XXI, dado el ascenso de sectores de izquierda en varios países del hemisferio. ¿En un país como Colombia, atravesado por el conflicto armado, que connotación tiene el denominado Socialismo del siglo XXI?



- Yo pienso que lo que hay en América Latina con independencia de las denominaciones, porque cuando se trata de categorías sociales hay que empezar por definirlas y no quiero meterme en ese enredo, es una evidente e inmensa corriente antioneoliberal, antiglobalización y antiimperialista contra Estados Unidos. Ahora que cómo llamamos eso no creo que importe, lo cierto y el hecho concreto es que hay una situación de rebeldía que busca enfrentar al neoliberalismo, a las privatizaciones, a la apertura, a los tratados de libre comercio, o sea al imperialismo.



- En medio de esta rebeldía contra el neoliberalismo, ¿considera usted que en los países donde gobierna la izquierda ha irrumpido un nuevo modelo económico, pese a que el economista norteamericano Albert Hirschmann y el presidente ecuatoriano Rafael Correa coinciden en afirmar que no hay que casarse con modelos?



- Eso tampoco está muy claro, lo que se presenta es una especie de fuerza nacionalista y avanzar hacia un nuevo modelo económico digamos con franqueza que no es nada fácil porque estamos hablando de unos países enfrentados a una dominación imperialista muy grande y un poder de Estados Unidos invencible, o sea que hay es una especie de tanteo, viendo a ver qué forma va a poder tomar el asunto y por supuesto muy ajustado a las realidades nacionales, no es lo mismo un país que otro. Lo cierto es que los pueblos están buscando salidas y en ese proceso aún no hay claridad.


- ¿El Polo Democrático Alternativo está planteando un modelo económico para Colombia sustentado fundamentalmente en qué?



- Lo que el Polo debe proponer si lo que se trata es de enfrentar al neoliberalismo, son cuatro puntos que por supuesto se dicen más fácil de lo que se logran y que tiene que ver con la defensa de la producción, el trabajo, la democracia auténtica y la soberanía. De esos cuatro aspectos debe salir la solución a los problemas colombianos y ya en los detalles se verá cómo abocarlos. Pero es que si un país no tiene producción, no tiene trabajo en el sentido de desarrollarlo y protegerlo, no tiene democracia auténtica y no cuenta con soberanía, no tiene nada, y el primero de todos los pleitos es soberanía nacional. O sea que el gobierno que represente al pueblo colombiano debe tomar las determinaciones que considere convenientes al interés nacional, así no le guste a los Estados Unidos, o sean contrarias a las recetas del Fondo Monetario Internacional.


- Si bien Estados Unidos ha logrado concretar en los últimos años tratados de libre comercio con Chile, Perú y Centroamérica, se le cayó el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y no logró imponer los TLC con Ecuador y Bolivia; y el de Colombia está embolatado. ¿A que atribuye usted ese descalabro?



- Uno puede darle muchas interpretaciones a los distintos gobiernos que llamamos de izquierda en América Latina, pero si hay un común denominador y es que los pueblos están rebelados contra el neoliberalismo. Pueda que no se sepa muy bien cuál es la solución, puede que los pueblos no sean muy conscientes de las circunstancias y las desigualdades, pero hay un sentimiento y es que la gente no quiere neoliberalismo. Y cuando digo la gente me estoy refiriendo al pueblo raso y a sectores de las burguesías, puesto que hay que ser muy cipayo como burgués, o muy ignorante o muy pusilánime, o las tres al mismo tiempo, para aceptar este tipo de cosas. Ahora qué va pasar, no sé, pero la rebeldía del pueblo si es muy clara.



- Usted que como congresista recorre con mucha frecuencia las diversas regiones de la geografía colombiana, ¿considera que en los sectores sociales y populares si hay conciencia de la amenaza y el peligro que representa el TLC con Estados Unidos?



- Yo diría que esta batalla ideológica contra el TLC la ganamos y reclamo este triunfo para el Polo y para toda la izquierda, así terminé habiendo tratado de libre comercio con Estados Unidos. ¿Por qué digo que la ganamos? Porque logramos hacer el más grande debate sobre economía en la historia de Colombia en torno a esto. Aquí nunca había habido una propuesta económica que tuviera el debate que originó este tema, y nunca había habido una política económica con más repudio ciudadano como el que ha generado el TLC y puede que al final lo terminen imponiendo, pero aquí hubo un momento en que las encuestas nos pusieron 50% de favorabilidad y eso es un triunfo muy grande de toda esta corriente democrática del país porque lo pusimos en líos al gobierno. Es más, en buena medida ¿por qué el TLC no está aprobado?, porque fue tan duro el debate en algún momento y tal la debilidad del gobierno que tuvieron que alargar y alargar bregando a mejorar la correlación de fuerzas internas en Colombia y cuando tomaron la decisión de irse por la calle del medio se les había desbaratado el calendario en Estados Unidos. Pero el punto crucial es que cuando van al Congreso norteamericano llegan un año y medio tarde por la resistencia ciudadana, eso demuestra que hay un avance muy grande en la conciencia de muchos sectores del pueblo colombiano y todo esto en medio de un montaje ideológico y del gobierno de Uribe que es tan habilidoso en el engaño, o sea que la labor que hicimos fue excelente.



- ¿Usted considera que gane quien gane en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el tema del libre comercio se vuelve a poner dentro de la agenda de la Casa Blanca o la situación económica norteamericana de estancamiento no lo va a permitir?



- El imperialismo es una política bipartidista y de Estado en los Estados Unidos y por lo tanto a mí no me sorprendería que terminaría aprobándose el TLC con Colombia, pero también es cierto que hay una serie de factores y va a depender mucho del resultado electoral. Si los demócratas ganan Congreso y Presidencia se puede embolatar la aprobación, aunque hay que decir que antes de noviembre no habrá TLC de ninguna manera. Me parecería muy extraño si ganan los demócratas que haya tratado en el corto plazo, porque les queda muy difícil oponerse durante la campaña y una vez obtienen la victoria aprobarlo. Dependerá también en gran medida lo que ocurra con la economía norteamericana. Si la economía estadounidense sigue hacia abajo y se agudiza una crisis social eso va a contar bastante porque cada vez el ciudadano corriente norteamericano vincula su pobreza y su desempleo con el libre comercio y ahí hay una liebre que podría saltar.



- ¿Cuál es el análisis que usted hace de la coyuntura económica colombiana?



- El crecimiento económico del 6 o 7 por ciento del producto interno es nominalmente bueno, pero se necesita más que eso, y por muchos años, para sacar a Colombia de la pobreza. El otro hecho evidente es que es un crecimiento concentrado en tres o cuatro grandes negocios y negociantes: banca, exportaciones, buena parte de ellas de minería y petróleo; sector inmobiliario grande que mueve plata del narcotráfico, pero eso al pueblo no le llega en proporciones suficientes para que haya un cambio en la situación social del país. De conjunto las cosas no cambian porque el modelo económico y su modo de concentración de riqueza de transnacionales, de capital financiero, de parasitismo, de bajar salarios a los trabajadores, de subir impuestos a los pobres y de bajárselos a los monopolios, constituye un modelo absolutamente antisocial en lo económico y en lo político. Es un modelo de extrema derecha de lo más reaccionario que se pueda concebir.



- ¿A que se puede atribuir el hecho de que pese a la denominada parapolítica y a los procedimientos non sanctos utilizados para obtener la reelección presidencial, Álvaro Uribe Vélez sigue manteniendo altos niveles de popularidad, acaso a la manipulación mediática y a una bien montada estrategia de marketing político?



- Yo diría que hay tres hechos: uno que está sobre la base de todo, un cierto crecimiento de la economía. Mi teoría es que a Andrés Pastrana los colombianos no lo quieren no tanto es por el Caguán sino porque la gente durante su gobierno perdió la casa, el carro, la finca, el empleo, los salarios y ello termina asociándolo con el fracaso de la zona de distensión y con la guerrilla. Esto le cambia las cosas a Uribe porque durante su mandato ha habido más plata y si bien al pueblo no le llega en grandes cantidades algo le llega y las capas medias se benefician y eso genera expectativas favorables. Un segundo hecho es que Colombia está hasta la coronilla del secuestro, de la extorsión, de la violencia, llevamos medio siglo en este conflicto y Uribe pueda que no resuelva ese problema pero lo intenta y mucha gente le premia eso y se siente identificada con su lenguaje de descalificación, así eso no sea muy útil. Y hay un tercer asunto que hay que reconocerle y es que Uribe es un manipulador como yo creo que no se recuerde en la historia de Colombia, porque es un inescrupuloso absoluto, no tiene escrúpulos para nada, para tergiversar, falsificar, mentir, comprar conciencias. Esos inescrupulosos absolutos resultan ser muy fuertes a la hora de engañar, lo que ninguno de los demagogos de Colombia, y este es un país de demagogos y manipuladores, se ha atrevido hacer, todo lo ha podido hacer Uribe y eso le ha dado mucha fuerza.



- Un poco a lo Fujimori…



- No, a lo Goebbels, es que este es un inescrupuloso absoluto, hace lo que tenga que hacer para conseguir su propósito: miente, engaña… Por ejemplo, esa cosa de los consejos comunitarios solo en una mente enferma se le puede ocurrir que esa es una manera de engañar a la gente, incluso a un costo personal altísimo en el sentido del desgaste que eso le significa.



- ¿La parapolítica y la "Yidispolítica" no terminará carcomiendo por si sólo al régimen uribista?



- Eso y todo, ahí hay un desgaste, así no se exprese de manera inmediata, pero lo que se puede decir es que hay como un bomba de agua o de aire llenándose, son muchas las cosas que van llenando eso y la parapolítica y la "Yidispolitíca" contribuyen muchísimo a eso, pero además es todo: la politiquería, la corrupción, las mentiras, las maniobras, los problemas económicos de la gente. Aquí no hay ningún reloj de la desgracia nacional que se haya parado, todo eso está sumando. Ahora, cuándo sume tanto que puede producir un quiebre, un cambio de calidad en la situación cualitativamente, eso es lo que nadie sabe.


- Pero no hay mal que dure cien años…



- Sí, yo creo que eso es así, y hay una cosa para echarle ojo y es la economía que se está deteriorando y eso puede resentir uno de los fundamentos del régimen.



- Usted ha señalado que uno de los retos del Polo Democrático es generar mayor movilización y protesta sociales. ¿En esto el Polo está rezagado porque le falta mayor acción política para liderar los procesos sociales y sacudir la opinión nacional?



- Al Polo también lo afecta la confusión nacional. Ningún partido por bueno que sea, y el Polo es bastante bueno, es inmune a las corrientes que cruzan la sociedad. Si la sociedad colombiana está desmovilizada, confundida, eso a nosotros nos afecta y nos hace más difícil jugar nuestro papel. Dicho eso, también hay que señalar que hay cierta confusión al respecto. Cuando al Polo lo creamos, todos coincidimos en que este no es un partido parlamentario y ese es uno de sus valores, pero a ratos en los hechos pareciera que se le da demasiada preponderancia a dos cosas que son importantes pero que no pueden ser las únicas y es a la labor parlamentaria y ahí me refiero a los congresistas, concejales, diputados; y dos, a la presencia en los medios. Y lo que tiene que ver a la movilización social creo que no la estamos estimulando lo suficiente. Y cuando hablo de movilización me refiero a todo lo que ello concierne: el número de volantes que repartimos, el número de marchas que convocamos, el número de conferencias que dictamos, el entusiasmo que le ponemos a todas estas actividades, ahí creo que nos quedamos bastante cortos.



- ¿Cuál es el reto del Polo Democrático Alternativo en este momento de confusión para Colombia, pero simultáneamente cuando se recibe la solidaridad de diversos sectores políticos y sociales de izquierda de América Latina?



- El primer reto del Polo es mantener el rumbo de izquierda de esta nave, porque es evidente que el uribismo está haciendo un esfuerzo inmenso por corromperlo, por mellarle el filo, por convertirlo en una izquierda de bolsillo, adocenada, una izquierda uribista, ese es el principal problema que tenemos. Si perdemos eso, estamos muertos y el propósito del uribismo y en general de la derecha colombiana contra el Polo en ese sentido es absolutamente evidente.



- ¿Usted cree que el uribismo en lo que le resta de gobierno va a tener actitudes retaliatorias contra la gente del Polo por sus posturas progresistas e ideológicas?



- Sí, así va a hacer, es más, con actiudes macartistas. ¿Por qué el uribismo ataca tanto al Polo y el propio Uribe? Nos acusan de ser de la guerrilla y saben que eso no es verdad. Yo suelo decir que nos atacan por lo que no somos, por lo mucho que nos odian, por lo que si somos. Si este partido no fuera un partido antiimperialista, si no reivindicáramos soberanía nacional, producción, trabajo, antineoliberalismo, no nos acusarían de guerrilleros sino que nos tratarían con guante de seda, porque nuestro pleito con Uribe es programático. Si el Polo llega a arrear sus banderas esté seguro que nadie volverá a decir que somos amigos de la guerrilla o infundios de estos.

viernes, 20 de junio de 2008

LAS ELECCIONES DE LOS CONSEJOS LOCALES DE JUVENTUD, UNA OPORTUNIDAD DE ORGANIZARSE Y RESISTIR

Organización Colombiana de Estudiantes -OCE-,
Bogotá, 10 de junio de 2008

Durante los últimos 18 años, se ha venido aplicando en Bogotá y en Colombia un modelo inicuo y excluyente que profundiza las desigualdades. 53% de los jóvenes colombianos viven debajo de la línea de pobreza, un porcentaje mayor que el promedio en América Latina, y el 13% en condiciones de miseria absoluta. En Bogotá, por cada educador oficial hay 40 estudiantes, lo que fomenta el hacinamiento en las aulas e instalaciones locativas, desmejora la calidad de la educación e incrementa aún más la sobrecarga laboral de los docentes. El Distrito ha dejado buena parte de la educación en manos privadas. De una demanda total de 1´630.000 cupos en 2006, el Distrito ofreció 965.000, de los cuales casi 200.000 están en colegios en concesión o en privados con convenio. Los particulares todavía controlan el 51% de la educación básica en la capital de la República. En cuanto a los jóvenes trabajadores, de 1.2 millones, el 38% no asiste a ningún centro educativo y más del 5% enfrenta el mercado laboral en condiciones de analfabetismo. La consecuencia es una remuneración que muchas veces no llega ni a una cuarta parte del salario mínimo.

Por lo anterior la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, propone en su programa denunciar las políticas neoliberales que nos hunden en esta situación, luchar por la defensa y la educación públicas, combatir las privatizaciones, fortalecer los procesos de movilización juvenil, velar por las garantías de los gobiernos estudiantiles, representantes y personeros y por los derechos civiles de jóvenes y niños, promover procesos de organización juvenil y consolidar movimientos juveniles por la soberanía nacional y la democracia.

En la medida en que los jóvenes se han movilizado contra políticas del actual gobierno tales como el recorte a las trasferencias, contra el TLC o contra las que quieren imponer los contenidos académicos, incluidas en el Plan de Desarrollo, el gobierno pretende criminalizarlos. El propio Presidente ha amenazado con hacer ingresar la bota militar a la Universidad y ha tratado a los estudiantes como “bandiditos”. Esto exige agitar en toda instancia la defensa de la democracia para que los jóvenes de manera libre puedan expresarse. La Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, no desconoce que, en últimas, el principal propósito del régimen uribista no es otro que acondicionar el país para ser una colonia de Estados Unidos. En este proceso electoral, la OCE refrendará su decisión de contender por la soberanía nacional, único medio por el cual podemos construir un país donde primen los intereses de los colombianos y las colombianas y de forjar un futuro próspero para la juventud.

Es por esto que hacemos extensiva nuestra invitación a participar en los Consejos Locales de Juventud. Son estos un espacio asesor y consultor de la política distrital para los jóvenes que permite adelantar los planes concernientes. El proceso de elección de los nuevos Consejos de las localidades se inició con la inscripción de votantes, que culmina el 30 de junio. Las elecciones se harán el 26 de septiembre. Los lugares de inscripción y votación están definidos por las alcaldías locales y sólo se requiere el documento de identidad para hacerlo. La Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, participará con sus propios candidatos.

Primera reunión informativaSábado 21 de junio, 2:00 p.m. Auditorio Fecode, Carrera 13 A Nº 34-54.

Por una Educación Nacional, Científica y Democrática

martes, 17 de junio de 2008

Entrevista del Diario El País a Carlos Gaviria; presidente del Polo Democrático Alternativo

Política, lunes 16 de junio


‘Esperamos que bajen los apoyos al presidente Uribe’: Carlos Gaviria
Redacción de El País - Bogotá



El jefe del Polo, Carlos Gaviria, no descarta ser candidato en 2010. Dice que es difícil que su partido y el liberalismo tengan un solo aspirante.




Tras varios días de debate, ¿se ha superado el impasse en el Polo?



Sí. Cuando un partido se proyecta como opción de Gobierno, debe mostrar que los bienes del Estado los manejaría tan bien como los propios. En el Polo no ha habido malos manejos, sino que Daniel (García-Peña) hizo gastos sin permiso de la Comisión de Finanzas.



¿Fue una indelicadeza?



No lo creo así, simple inobservancia de las reglas. Aunque Daniel no haya incurrido en dolo, la responsabilidad política indicaba que debía salir de la Secretaría, entonces renunció. ¿No era mejor manejar esta situación internamente? Esto empezó a discutirse después de las pasadas elecciones. Tratamos de mantenerlo dentro del partido, pero nunca se logró en el primer punto del orden del día. La Dirección Nacional tenía dos meses para decidir si Daniel debía seguir. 27 miembros del Comité Ejecutivo aceptaron su renuncia, dos dijeron que no y hubo cinco abstenciones.



¿Hay divisiones internas en el Polo?



Este incidente no tuvo nada que ver con divisiones ideológicas. Hubo una dificultad administrativa que se superó con los mecanismos internos.



Pero si renuncia un directivo de un partido es porque la cosa fue grave…



Yo he estado comprometido ideológica y filosóficamente con el Estado de Derecho y creo que el partido debe manejarse bajo las reglas de nuestros estatutos. Uno de los propósitos del Polo no es sólo tener una propuesta política hacia afuera, sino hacia adentro.



¿Cómo quedó el Polo en este momento político?



La oposición que el Polo ejerce se justifica cada vez más. El apoyo que está recibiendo el Presidente no es razonablemente fundado. Un ejemplo: fracasó la reforma política. El mensaje del Presidente es claro: preferible tener un Congreso con personas cuestionadas que perder las mayorías.



¿De qué manera el Polo enfrentará el referendo por la reelección?



Siempre estuve convencido de que la reforma política no era tan viable en el Congreso como una Asamblea Constituyente. Convinimos con el ex presidente Gaviria que, si identificamos propósitos comunes, aunaremos esfuerzos para lograrlos. El primer propósito que identificamos fue la oposición a la reelección. El país está consolidando sus instituciones, pero la vocación autoritaria del Presidente tiene cooptados los demás órganos del Estado.



¿Ese acuerdo tiene propósitos electorales, o sólo evitar la reelección?



Es muy prematuro para hablar de candidaturas presidenciales. Creo que en las coaliciones ninguno de los partidos debe perder su personalidad. Espero que el Polo tenga su propio candidato.



O sea, es sólo un bloque antiuribista para evitar la reelección…




Así es. Creemos que es necesario que quienes consideren que una segunda reelección es nociva para el país, debemos estar juntos en ese propósito.




¿Y si el Partido Liberal también quiere tener su propio candidato?



Cada día trae su afán. Espero que en dos años la situación cambie. Episodios como la ‘parapolítica’ y la ‘yidispolítica’ terminan desgastando al Presidente. Por tanto, no descarto la posibilidad de que el liberalismo y el Polo Democrático tengan, cada uno, su candidato.




¿El ex presidente Gaviria sería el candidato liberal?




Él ha sido consecuente con lo que me dijo: considera necesario que el Partido Liberal haga algún acuerdo con el presidente Uribe para que ni él ni el Primer Mandatario aspiren a la reelección. Cuando le pregunté a Gaviria si estaba dispuesto a eso me dijo: “claro, si el presidente Uribe me pide que yo también manifieste que no estoy en trance de reelegirme, con gusto se lo firmo”.



¿Qué piensa de una candidatura de César Gaviria?




El Polo tiene diferencias de fondo con el ex presidente en muchos frentes, sobre todo en el manejo de la política económica. El Polo considera que las políticas de coalición tienen que ser programáticas y no en torno a personas.



¿Entonces para qué una alianza con Gaviria con esas diferencias políticas?



César Gaviria y yo somos conscientes de esa situación. Por eso dijimos de una manera muy realista, pero muy congruente, que trabajaríamos para propósitos comunes.




Parmenio Cuéllar planteó un candidato único Polo-Partido Liberal...



Esa propuesta todavía no ha sido estudiada por el Comité Ejecutivo del Polo. Pero veo difícil aceptarla si existe la intención de escoger un candidato único independientemente del programa.


¿Quisiera de nuevo ser candidato?



En principio, no. Hace dos años hice esa tarea, mal que bien. Además, no soy partidario del caudillismo ni del mesianismo en el Estado ni en los partidos. El Polo tiene una nómina muy numerosa de dirigentes sobresalientes que podrían asumir esa responsabilidad.



¿Bajo qué condiciones aceptaría?



Si el Polo en algún momento considera que yo debería prestar ese servicio por cualquier circunstancia, no me quedaría más remedio. Pero descarto que se dé esa posibilidad.



Eso mismo dice César Gaviria…



Pero es que el ex presidente Gaviria desde un primer momento condicionó esa posibilidad a que el Uribe diga que no quiere ser reelegido. Mi condición es distinta: que no fueran viables las otras candidaturas en el Polo.



¿Le gustaría emular a César Gaviria en una contienda para 2010?



Si se presentara la situación, y se advirtiera que esa confrontación es buena para la democracia y la propuesta que el Polo encarna, yo la aceptaría.




¿La ‘parapolítica’ y la ‘yidispolítica’ afectan la nueva aspiración de Uribe?



Uno esperaría que lo afectaran seriamente, porque son hechos muy graves. Todavía tenemos esa esperanza. Dentro de dos años es posible que esos apoyos hayan disminuido sustancialmente.



Varios partidos uribistas quieren tener candidato propio, ¿cómo ve el apoyo uribista a la reelección?



El anhelo de estar en el poder es fuerte. Si el Presidente sigue mostrando fortalezas electorales, no descarto que muchos de los que hoy dizque no lo acompañan, terminen apoyándolo.



Fabio Echeverri, que consideraba inconveniente otra reelección, ahora espera que le ofrezcan algo en la tercera campaña.




La Corte Constitucional admitió la reelección por una vez. ¿Jurídicamente es viable otra reelección?




La Corte consideró muy grave reformar la Constitución en favor de un candidato, pero dijo que es constitucional por una vez. Si mantiene su línea doctrinaria, es probable que declare inconstitucional una segunda reelección.



¿Así sea vía referendo?




El referendo pasa por el Congreso y sería demandable ante la Corte la ley de convocatoria, así cumpla los requisitos.




¿Entonces el referendo no tiene nada ganado?



Creo que el referendo puede tener más dificultades de las que piensan los que lo están promoviendo.





Perfil NOMBRE: Carlos Gaviria Díaz



NACIDO EN: Medellín



PROFESIÓN: Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, universidades de Antioquia y Harvard.


CARGOS: Juez Promiscuo, catedrático, magistrado y presidente de la Corte Constitucional, senador, ex candidato presidencial, y actual presidente del Polo Democrático.

domingo, 15 de junio de 2008

A UN AÑO DE LA AFRENTA CONTRA LA UNIVERSIDAD DE CALDAS

"El olvido no es victoria / sobre el mal ni sobre nada / y sí es la forma velada / de burlarse de la historia /para eso está la memoria / que se abre de par en par / en busca de algún lugar / que devuelva lo perdido/no olvida el que finge olvido / sino el que puede olvidar." Mario Benedetti

Juan Carlos Martínez Botero, Catalina Triana Navas Representantes Estudiantiles al Consejo Superior y Académico, y demás miembros Organización Colombiana de Estudiantes, OCE

La universidad pública colombiana enfrenta la más feroz arremetida de que se tenga noticia en la historia nacional. Las agresiones provienen de la política de la “Revolución Educativa”, programa bandera del gobierno de Uribe Vélez para la educación. La contrarreforma viene siendo impuesta con el rechazo de miles de estudiantes universitarios y demás sectores democráticos. El amoldamiento de la universidad a los propósitos del libre comercio y la condena al país a mantenerse en el subdesarrollo es el fin último que persigue dicha política.
La imposición de elementos retardatarios como la desfinanciación, la reforma académica a la Universidad Nacional, la imposición de los contenidos académicos y la vulneración constante de la autonomía universitaria, ha estado acompañada del uso de la fuerza para reprimir a quienes nos resistimos a aceptar un modelo de universidad mediocre, decadente y privatizada. La conmemoración del 5 de junio, día del ingreso violento de los esbirros del Esmad al campus de la sede central de la Universidad de Caldas, debe servir para continuar denunciando la catadura fascista del gobierno de la “seguridad democrática”.
La orden emitida recientemente por el presidente Uribe, con la anuencia de los rectores, para allanar todos los claustros busca reprimir las voces que se alcen contra el modelo educativo actual. La máxima del uribismo es que a mayor privatización, mayor represión. De un Consejo Comunitario salió también la orden presidencial para que en el amanecer del 5 de junio de 2007, una tanqueta y cientos de efectivos de la policía nacional, con el permiso de las directivas, pisotearan la dignidad de los valerosos estudiantes que desde el 29 de mayo nos encontrábamos en las instalaciones del Alma Mater exigiendo una adecuada financiación estatal para la Universidad de Caldas. Hoy recordamos este hecho acopiando nuevos bríos y volviendo a salir en defensa de la universidad como patrimonio del pueblo.
Exaltamos la conducta de los cientos de estudiantes que en ese amanecer defendieron la universidad, así como la de los miles que durante el movimiento hicieron presencia en cada uno de los actos convocados por la dirigencia estudiantil. Observamos cómo esta lucha tiene hoy un nuevo capitulo ante el pronunciamiento de la Corte Constitucional. Y como nuevamente el presidente de la República reitera la amenaza de asaltar nuestras universidades, los estudiantes debemos unir nuestras voces para seguir impulsando una universidad que sirva al desarrollo nacional, que imparta lo más elevado del conocimiento y que garantice el acceso democrático de los sectores populares mediante la gratuidad. La lucha por la democracia y la soberanía se tornan más vigentes que nunca. Sin estos aspectos no es posible una universidad de alta calidad ni un modelo de sociedad incluyente.

Por la Soberanía, el trabajo, la producción y la democracia.Por la salud y la educación públicas.
¡No al TLC!
¡No a las privatizaciones!

LA DIETA POPULAR, SIN PAPA, SIN ARROZ, SIN PAN Y, MUY PRONTO…SIN LECHE

Aurelio Suárez Montoya,
La Tarde, Pereira,
junio 10 de 2008

En 2007 el valor de una carga de papa de 8 arrobas estuvo en $12.000. Este precio, debido a una sobreoferta causada por abundancia de siembras, llevó a la quiebra a muchos productores. Para 2008, fue al contrario: en enero la carga ya se cotizaba a $80.000 y para mayo ha superado $170.000. La escasez ocasionó que la libra al público, que en enero de 2008 valía $700, se venda en mayo a $1.000.
La causa de tanto desequilibrio tiene que ver con la política agrícola, que ha dejado que la “mano invisible” del mercado actúe en los distintos ciclos. En unos conduce a la ruina a los productores y, en otros, debido a la insuficiencia, propicia un encarecimiento para el consumidor. Estas fases se han vuelto más agudas y la presente coincidió con la ola alcista de los alimentos y de los insumos agrícolas. La papa está desaparecida de tiendas y graneros, donde se compran el 50% de los víveres, porque destinar capital para surtirla significa para los comerciantes suprimir la oferta de otros bienes y se está reemplazando por la yuca.
El kilo de arroz que en enero se vendió a $ 1.350 en mayo llegó cerca de $2.000. Esta subida también está relacionada con la política agrícola. Siendo, junto con la papa, un género en el que Colombia es prácticamente autosuficiente, la elevación de los precios se explica por los altos costos de producción. En 2008, producir una hectárea de arroz en el Llano, cuesta casi cuatro millones de pesos, lo que hace que una tonelada valga $700.000, cuando en 2006 costaba $520.000 y $560.000 en 2007. El incremento está en los fertilizantes y en el valor de la tierra. Dejar “operar al mercado” para insumos, sin fuerte control estatal, aleja cada vez más el arroz de la mesa de los pobres, el cereal que más ingieren.
El pan de 100 y el de 200 se evaporaron de las panaderías. Aunque el trigo es sólo el 15% del valor de fabricación de una pieza, el aumento de la cotización internacional hizo la hazaña. En Colombia se importa trigo desde la década de los cincuentas del siglo pasado; inicialmente con créditos subsidiados por Estados Unidos y, más tarde, cuando se extinguió el grueso de la producción nacional, el suministro se dejó en manos del “mercado global”. Entre 2000 y 2008, la tonelada importada ha pasado de 120 a más de 250 dólares. El trigo, en valor, es ahora el séptimo renglón de importación de Colombia y sigue subiendo.
Como si lo anterior no bastara, el gobierno, evadiendo su obligación con la sanidad de la leche -desde el potrero hasta la cocina- la ha abandonado en manos de productores, procesadores y consumidores. Su gestión sanitaria en ese campo la redujo a un decreto, dictado por las normas de la OMC, que, sin medir impactos económicos y sociales, prohibió desde el 24 de agosto de 2008 “el comercio de leche cruda y leche cruda enfriada para el consumo humano”, refiriéndose a la que se expende para ser hervida en los hogares. Miles de productores rurales que no entregan el líquido a las pasteurizadoras, estarán excluidos de dicha actividad, tanto como el comercio que se lo compra y distribuye y como muchas industrias lácteas que deberán supeditarse para la provisión de materia prima de quienes impondrán un predominio aún mayor en este sector. Los consumidores, la mayoría de bajos ingresos, pasarán de pagar $900 o $1.000 por un litro a más de $1.800 por una bolsa de 900 CC. Tres de cada diez litros se adquieren como “leche en cantina” y en Bogotá son más de 350.000 diarios, una porción atractiva para el oligopolio industrial lácteo que verá subir sus ventas en más de un millón de dólares por día, disfrutando de la supresión de la “cadena popular”.
La falta en la mesa de papa, arroz, pan y leche en muchas familias colombianas está ligada con la política agrícola. Hacer de las importaciones el principal instrumento de abastecimiento de cereales, oleaginosas y alimentos básicos, la eliminación del sistema de precios internos de sustentación estables por la adopción de los precios “de mercado” como referencia principal, la supresión del control eficaz de los costos de los insumos, la imposición de normas sanitarias inconsultas con la realidad productiva nacional y, a contramano, la concentración de apoyos y crédito en las cadenas exportadoras y en los grandes “empresarios” están en la raíz de la carestía que sufrimos. Una inseguridad alimentaria propia de una gestión ministerial que pregona que “es mejor la uchuva que el trigo”, que promueve yerros como su proyecto Carimagua y que, ante la evidencia, recurre a intimidar a quienes lo controvierten o a quienes presentan cifras que no le son convenientes por develar su fracaso. Urge una corrección inmediata.
In memoriam: Por Augusto Cano J., conspicuo profesor universitario de centenares de ingenieros eléctricos de Colombia, quien no cambió jamás sus principios éticos y políticos. Para él un perenne reconocimiento.